sábado, 24 de octubre de 2009

King Kong Estuvo Aquí

Y claro, yo también soy algo así como 'otra amiga' del 'otro amigo de lo ajeno' y como la trasnoche me encuentra un poco afectada por las hormonas aprovecho la oportunidad para hacer efemérides. Y no es que robe del todo, he de contarles —y si no me creen pueden consultarle a L4menora— que esta siesta me atrapó Carlitos, porque Carlitos siempre me atrapa, y lo estuve escuchando y viendo en esa paginilla que se parece a una cajita de Pandora en la que alcanza con poner un titulito y ¡eureka! Ahí lo tenés.

Decía que después de la siesta atrapada por la imagen sonora de Carlitos pasaron horas y miles de pensamientos y es cierto, ‘tengo una ansiedad como de año nuevo’ pero ese es ótro tema. La primera vez que oí hablar de Carlitos —ese querido tocayo— fue por el escándalo que armó mi bisabuela, la mama yila, porque el noticiero lo mostraba a él tan de pantalones por debajo de la rodilla, tan mostrando el culo. Qué lindo, ese despojo televisivo. Recuerdo que me reí y muchos días después mi bisabuela acotó que ‘encima de bajarse los pantalones en público y en televisión ese hombre tiene el bigote de dos colores’

Lo cierto es que hoy después de ser un poco Peperina, un poco Adela, después de comerme la ruta del tentempié, de demoler hoteles, de esperar en terminales, sigo escuchando a Carlitos porque si Luis me dicta las abstracciones poéticas más elevadas que pude escuchar, Carlitos me describe la tremenda realidad de poner en carne propia un mundo de sentencias. Si tuviera que decir cuál es la canción que más me conmueve, de seguro no podría. Pero, si pienso rápidamente diría que ‘Transformación’ es impagable. Claro, fue tema de Serú, pero la reversión que está en Kill Gil es atormentadoramente dulce.

A la ‘transformación’ pueden buscarla ustedes, yo les dejo la letra de la que me encantaría entonar blanda y plácida en este preciso momento:

Ey! ey ey!
no me mires desde el puente
Ey! ya volverás a mi.
Ey! nuestro amor es diferente,
ey! ya volverás aquí.

Cuando el amor se va,
viene King Kong
te rescata y sos feliz.
Cuando el amor está,
ni lo mirás
Bailas y te reís.

Ey! ya no excuses en tus muertes
Ey! ya volverás a mi.

Cuando el amor se va,
no lo esperés
andate y mata a un gil.
Cuando el amor esté,
(aunque no esté)
me está mirando a mi.

Ey!... ey!
King Kong estuvo aquí.

La Rehén o La Novia, Kill Gil, Charly García

2 comentarios:

  1. Dice Calamaro: "Canciones de dolor real, pero canciones nomás..." Y lamento discrepar, no son canciones nada más. En cierto modo hacen más llevadero soportar eso que tal vez no dure 100 años pero sí unas -fácil- 500 noches.

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