martes, 14 de febrero de 2012

Para todos los días de la vida.



"Voy a escribir un cántico / en el que la luz se funda
en el que el desierto llore / y los cielos se ondulen.

Voy a pronunciar la palabra. / Escribiré la carta para mis amigos
el grito para mis sombras / la primera raída y la última.

Encontraré tu corazón del otro lado / en el punto donde todo se junte
pues recogeré tu poema / y descansaré tu cuerpo.

Voy a buscar a la muerte para nacerla. / Alejaré de mi propia vaguedad el vórtice.
Voy a cantar a la luna rosa / Haré un verso 
Prometerá mi calma."


Luis Albebrto Spinetta, poema en Guitarra Negra



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Se cumplía un año de estadía en territorio correntino. Creí, en ese momento, que sería ésa la época en la que más calor sentiría, mas las climáticas de los últimos días han superado ampliamente aquella sensación.

Calle Mendoza (no recuerdo la numeración, sólo recuerdo el mercado de la esquina y a dos cuadras la gran avenida…), mis hermosos compañeros de aquellos días estaban sentaditos en la vereda de la casa de Fabio (sí, con bé larga) Un tereré me llegaba a tiempo con la frase: ‘Vamos a ver al Flaco el finde, ¿no?’

Se me vuelve a dibujar la GRAN sonrisa. Lo que vino después se resume en ALEGRÍA.




El primer equipo partió rumbo a Resistencia, Chaco, vamos a poner que era sábado. Después de caminar con ansiedad, canciones y guitarra, hallamos el lugar del recital previsto para esa noche, desmantelándose.


La lluviarada torrencial del día anterior había dejado el parque bajo agua y un escenario convertido en barca. La mitad del equipo volvió. La otra mitad, decidió quedarse a esperar el recital postergado para el día siguiente. Luciana (mi hermana) y yo, contábamos dentro de la mitad que se quedó. También contaron ahí personas que enlazaron sus vidas a la mía para siempre.

Después de deambular y extasiados del canto comunitario nos dormimos en la plaza central. La mañana nos encontró con mate, con sonrisa y renovados acordes.


Caminata lenta, procesión, traslado desde la plaza al Domo de Resistencia para pasar la tarde. Llegada, san-uichitos, agua agua agua (realmente hacía mucho calor), nos instalamos bajo una losa, sobre piso, frente a la entrada del domo.

En la calle lateral, camiones, no quiero mentir, sospecho que eran dos, dos camiones tipo el de BJ Mackey (el chico camionero amiguito del mono…) y un grupo de varones acarreando todo tipo de elementos paramusicales, los ‘plomos’ del Flaco, sudados y contentos, buenos conversadores.

Para la hora de la prueba de sonido ya había llegado una buena cantidad de gente hasta el lugar. El primer acorde me hizo levantar el traste del piso debajo de la losa, bajé la escalerita de cinco o seis escalones y me acerqué al portón de chapa del domo. Espié por el agujerito por donde pasaba la cadena. Los músicos estaban sobre el escenario, acomodaban algunas cosas y sí, su cuello rojo puesto como gorra roja lo demostraba claramente.

En cruz y con la oreja izquierda apoyada en la chapa escuché la única canción con la que probaron sonido, ‘Tony’.

Ya iba sintiendo que era tiempo de volver, que necesitaba una más, una vuelta de tuerca a mi credibilidad sobre las posibilidades de encuentro. En mayo del año pasado Nos encontramos un poco más viejos, él y yo. Todo anduvo bien. Me descubrí recreando la misma GRAN sonrisa de la primera noticia de visita y me descubrí disfrutando y recibiendo la energía de ese maravilloso instante.


Yo había encontrado otras palabras para nombrar el amor y sus formas. Yo me descubría apasionada y llorante. Yo me descubría atravezada íntegramente por la naturaleza del sonido y por la comunión con muchos y muchas que sintieron y sentirían lo mismo. Yo me abría misteriosamente enamorada hacia la vida y todo él fue mi banda sonora. Sus palabras me llevaron a otras palabras, sus verdades me trajeron otras tantas verdades. Leí más veces sus escritos que lo que leí cualquier otro texto en mi vida. Todos los días. Y le creo. Sigo creyendo y sigo creciendo bajo esa luz de la que él también, con su humano transitar, estaba convencido.


Recién me vienen estas torpes palabras. El 14 de febrero de 1.999 me tatuó en el cuello un pez que cumple el oficio cotidiano de despertarme. Sigo tan enamorada como entonces. Leyendo la parte del mundo que pude aprender a leer desde el corazón. Íntimamente, AGRADECIDA.
  
Alegría

[Fotos Nuestras, Teatro Don Bosco, San Isidro, Pcia. de Buenos Aires. 28 de Mayo de 2011]

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Que Dios te bendiga,
por el resto de los días...

Oh Tony,
permiso, tu nombre está aquí...
Aunque no te siga,
yo te siento en la armonía,

Oh Tony,
te quiero decir,
que aprendí a mirar,
en el fin de este mar...
sombra marfil,
hoy yo siento que llegas a mí,
a curar mi mal...

Hay algo que se agita,
y es tu fuerza cada día,
silencio,
silencio entre toda la luz...

Ahora es primavera,
yo te siento en la armonía,

Oh Tony, querido,
tTe quiero decir
que aprendí a mirar
en el fin de este mar...
sombra marfil,
hoy yo siento que llegas a mí...

Oh Tony...

L.A.Spinetta, Tony, Spineta y Los Socios del desierto

2 comentarios:

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