domingo, 29 de enero de 2017

Hacia atrás, no. Adelante

Crucé el umbral y algo me golpeó el hombro. Dí un manotazo de alborotada, reaccioné repetitivamente, automáticamente, de inmediato podría tratarse de una abeja herida con arrojo de defensa o bien un alacrán echado desde el cielo raso.

-Soy un saltamontes-, dijiste.

Se me abrió el ojo así de grande y yo me encontré bien tonta; adrenalina disminuyó drásticamente y propició las ganas de llorar. Casi te mato de alborotada, de repetitiva, de automática, demente. Respiré y aproximé la mano hacia tu cuerpo atento. Me trepaste sin repetición, sin automatismo, confiado; más gana de llorar me vino y vos con tu medio torso naranja me moviste las antenas y te limpiaste la carita, como si nada.
Luego posamos para la foto.
Celebro la contentura de no haberte aplastado, Desusto.

Gracias por el mensaje.


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