martes, 20 de septiembre de 2011

Mañana, mañana.

Alcanzaba una jornada tranquila, casi casi algo antipática por solitaria, pero estaban los gatos, que no hablan pero que hacen un run run conmovedor que calma la ansiedad motorística del alma que piensa que pena y de verdad no pena tanto, alcanzaba, dije, y sí, más que alcanzar fue un auténtico milagro.

Cumplieron-sé las horas en un total de veinticuatro, un poquito, sí, un poquito más. Acá un quilombo externo y extenso y otro quilombo, muy parecido al relato interior escrito en las hojas rosadas de un diario íntimo, adentro, no mío, sino del cuarto.

Una mujer no comprende que no es no, que es sí y que martes no es ni lunes ni miércoles -vaya qué alegre diferencia- y tampoco entiende -ni debería tener por qué- que ayer hubo tendencia laxativa, corrida debida hasta llegar al baño, rayosequis, rayos de luz, corridas otra vez, placa, placa, placa. ¡Que se me expanda la columna!, por favor.

No, señora. Sí, señora. Haga el favor usted, enorme favor, por supuesto, de hilar sus palabras, de reordenar su pensamiento y de evitar con todo eso, tan simple, tan normal, tan de su clase, que de este lado mi cerebro, tan básico y humano, no colapse como las líneas de los sistemas telefónicos aunque sí ya sé que todos lossistemascolapsanporqueeesaeslaleydelsistemacomolaleydeloqueporsupropiopesosecae.

No sé, yo no viví en Roma, señora, y no, tampoco tengo muy en claro qué es el amor. O las hormigas.

Pero sepa usted que yo había descansado, que me había levantado de tan buen humor, señora, y que su intriga y preocupación acaban de hacer que mi cuello se contraiga y ya fue ayer una cosa tan de diarrea, sabe, esa urgencia de la diarrea, urgencia de lo inminente que...

Disculpe señora, es el sistema y todo este quilombo. ¿Sabe que el el cerebro tarda aproximadamente veinte segundos en reportar información nueva?, a veces más, a veces menos, pero si habla tan rápido usted y si habla además tan-po-co-cla-ro, tan rápido y fuerte, hace usted que la inminencia de la corrida al baño vuelva, de repente, como una trágica circunstancia en deja-vu y no quiero señora, créame que no tengo ganas. ¿Desayunó esta mañana? Tómese un té, señora. Tómese un té. Señora. Tómese un té...

Espero que mamá comprenda por qué elijo algunas mañanas descolgar el tubo del teléfono.Y que se me expanda la columna.

4 comentarios:

  1. imaginemos que nuestro eje de proyecta hacia el infinito :)

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  2. y nuestro eje debe ser un rayo de luz...porque si no se complica.... jajajajja

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  3. y a veces el martes de ayer no es el martes de mañana, mejor descolguemos las columnas y dejemos hundir las palabras en el tubo

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