martes, 17 de noviembre de 2009

Tomarla

‘No tomes la sopa ya porque te vas a quemar, esperá hasta que se enfríe’; ‘no cruces la calle, nena’; ‘no quieras tanto porque todos se van’; ‘no te desnudes’; ‘no te mires en los espejos’; ‘no creas en el amor’; ‘no, no, no, no’…

Y no todos esos ‘no’ fueron de mamá, para nada. Una familia de base matriarcal sostiene la pulcritud y la moral de sus féminas menores, no sea cosa que después anden diciendo que la chica se desnuda fácilmente o que anda con la ropa arrugada. Qué vergüenza, Señor. Pero no todos los no fueron de mamá.

Escuchábamos a Jorge cantarnos sobre los 12 segundos de oscuridad y una fatalidad me arrebató la sonrisa y el miedo casi se instala por completo. Alto el faro que en la sombra divisé.

Vine un tiempo impreciso buscando respuestas de esas que muchas personas buscan. Vine gambeteando un camino, corriendosaltando, saltandocayendo. Recordé a un fulano, de esos fulanos que se te cruzan una sola vez en la vida y te dicen algo que te marca para siempre. Este fulano dijo: ‘Alegría, la vida siempre te da revancha’.

Y es más o menos así. Todo lo que esquives o patees al costado en alguno u otro momento se te va a plantar en frente y te va a exigir que te enfrentes. Jodido espejo del tiempo que me encontró mirándome a mi misma ayer a mediodía. ¿Tengo miedo otra vez?, me pregunté. Pero mi cara era otra cosa muy distinta al reflejo del miedo. Y me dije: ‘Alegría, dices más a los otros lo que más necesitas escuchar’. Pero no puse un cartelito en el espejo para volver a repetirme la frase de ‘piensa lo positivo que atrae positivo’ porque eso ya me lo sé.

Pasa que a veces sentimos la oportunidad de la revancha y la dejamos pasar. Creo que estoy en esa zona ahora, zona de revancha, y estoy temblando, no por miedo sino por emoción.

Voy a tomar la sopa y a quemarme la boca para recordarla a través de los días en la aspereza de la lengua, voy a cruzar las calles corriendo con pasos de patas cortitas y sin mirar a los costados, voy a desnudarme fácilmente y mirarme en los espejos, en todos los espejos y sobre todo en ese espejo que sos vos para mi, quiero creer en el amor, en este amor que quiere que te quedes…

(sí, sí ya sé que te estás quedando, de alguna extraña manera te estás quedando, no concibo la forma pero no importa demasiado la forma si no me reprimo, si no reprimo nunca más estas ganas de cantarte un intento de escribir y dibujar nuevas formas, de pintar de colores brillantes toda la habitación, de abrir la puerta la puerta para ir a jugar)

Voy a tomar la sopa y a quemarme de una vez la boca. Solo para saber que estuvo, solo para recordarla mientras corro desnuda desparramando felicidad por la aspereza de la lengua de los días. De todos los días de la vida


2 comentarios:

Recibí me en tu correo