lunes, 2 de noviembre de 2009

“ESAS GANAS DE LAMERLA CONSTANTEMENTE”

A la vida, claro… Es que si todavía se te para, hermano, no estás muerto. Es que si ese tipo te calienta, hermana, para nada muerta estás. Lo que pasa es que a veces nos dormimos un poco pero falta un cacho pa dormise de enserio y para siempre, todavía… Y la realidad desde antaño conocida es que todos nos vamos a cagar muriendo y creo que solo entonces después todo se vuelve más lento y creo que por eso hoy tanto calor me lleva a dar unos gritos entre eufóricos y agradecidos. Sigo buscando caminos, sigo cruzando puentes, alguna vez voy a ser libre pero si la libertad no es esto no sé entonces qué otra magnífica forma podría tener.

Y es ahora, aunque traía en mente otros relatos pero ya dije que el calor y agregado el relajo del fin de semana me reubicaron que ya es noviembre y es 2 y sigo viva. Y es simple, ayer practicaba esto de ‘cuando te quiero te digo que te quiero, y no hay nada mejor’ y forma parte de mi ritual de resurrección.

Así es que en este 2 de noviembre, día de todos los muertos, se me ocurre que si hay indicios de que algo todavía responde y late no queda otra que hacerle caso a la Cigarra interior y seguir cantando… Salud en sus memorias y para los que aún respiramos vaya un 'Dale!'



“[…]
Lo cotidiano podrá ser una manifestación modesta dejo absurdo, pero aunque Dios —reencarnado en algún sacamuelas— nos obligara a localizar todas nuestras esperanzas en los escarbadientes, la vida no dejaría de ser, por eso, una verdadera maravilla.
[…]
El solo hecho de poseer un hígado y dos riñones ¿no justificaría que nos pasáramos los días aplaudiendo a la vida y a nosotros mismos? ¿Y no basta con abrir los ojos y mirar, para convencerse que la realidad es, en realidad, el más auténtico de los milagros?
[…]
De ahí ese amor, esa gratitud enorme que siento por la vida, esas ganas de lamerla constantemente, esos ímpetus de prosternación ante cualquier cosa… ante las estatuas ecuestres, ante los tachos de basura…
De ahí ese optimismo de pelota de goma que me hace reír, a carcajadas, del esqueleto de las bicicletas, de los ataques al hígado de los limones; esa alegría que me incita a rebotar en todas las fachadas, en todas las ideas, a salir corriendo —¡desnudo!— por los alrededores para hacerles cosquillas a los gasómetros… a los cementerios….
[…]
Momentos de tal fervor, de tal entusiasmo, que me lo encuentro a Dios en todas partes, al doblar las esquinas, en los cajones de las mesas de luz, entre las hojas de los libros y en que, a pesar de los esfuerzos que hago por contenerme, tengo que arrodillarme en medio de la calle, para gritar con una voz virgen y ancestral:
“¡Viva el esperma… aunque yo perezca!”


Oliverio Girondo, Espantapájaros (al alcance de todos), 1932.

5 comentarios:

  1. ojalá que quede un lo mas cacho posible antes de dormir definitivamente jajaj.
    me atrapo este blog, no habia visto que habia mas al costado.
    nacho.
    mono relojero.

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  2. mirando al costado se ve más, se ve más

    jajajajaja

    saludos, nacho

    Alegría.

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