jueves, 15 de octubre de 2009

Pecar de Simpatía


Todo el que sonríe y calla ha de ser tan simpático como Pirulo.
Y seguro tanta simpatía deviene de haber sido el mejor alumno de Primer Grado. Miren a la maestra… ¿lo está felicitando o lo está fajando por el lomo? Con la simpatía que lo caracteriza, ante la disyuntiva, Pirulo ‘sonríe y calla’.

En materia ejemplar, Pirulito ha sido parangón no sólo de la simpatía sino de ‘el niño bien’… pensemos por un momento cuántos han tenido al querido Pirulo en los libros de lectura de los primeros grados de la educación formal… y digo ‘han’, porque con total honestidad yo a Pirulo no me lo crucé jamás en el aula.
Lo cierto es que Pirulo marcó tendencia y aunque no haya pasado por nuestra materia educativa ha sido tan fuerte su marca en cuestiones de conducta que se ha transmitido el ejemplo generación tras generación, como se transmiten casi todas las cosas.

Miro la imagen de Pirulo y pienso ‘esas patitas cluecas y esa cabeza fichando el piso’… ¡Pirulo es tan simpático que sonríe y calla!
Supongo que el mensaje venía disparado en el sentido: ‘Si te callás y sonreís, pendejo, vas a ser tan simpático que va a estar todo bien’ (sentido traducido en nuestra jerga actual, ustedes notarán…), mientras la maestra te faja por el lomo y vos te salís al recreo a jugar con tu pelotita.

Qué simpático Pirulo. Ahora quizás podríamos empezar dilucidar el fenómeno del por qué a Pirulo y a los que siguen su ejemplo de pecar de simpáticos les rompen lo que les rompen en reiteradas oportunidades. Cosas de la educación.

1 comentario:

  1. Tal cual, yo no lo conocí al Pirulo con ese nombre, pero la idea es la misma... cosas de la educación, cosas del poder: generar una generación que no genere nada, que repita, que se calle y sonría... ¿cuántas generaciones han generado así? ¿cuántas, con otras estrategias, se siguen generando? (L.O.H.)

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